«con el paso del tiempo y en especial a partir de los años 70 la enseñanza en la la (sic) Pontificia Universidad Católica del Perú ha (sic) impartido temas no concordantes al (sic) Magisterio de la Iglesia, entre ellos la teología de la liberación fuertemente criticada y condenada por Juan Pablo II, argumentando que sus bases materialistas no son compatibles con el Evangelio».La manera en la cual el texto se refiere a la teología de la liberación es equivocada y podría inducir a error a varios lectores y lectoras. Dejando de lado la calificación de esta teología como un mero «tema», es necesario precisar que la teología de la liberación nunca ha sido condenada por el magisterio católico. Es más, sus postulados fundamentales han sido fuertemente respaldados por él.
La teología de la liberación ha sido motivo de dos «instrucciones» o indicaciones doctrinales por parte de la Congregación para la doctrina de la fe: la primera en 1984 y dos años después la segunda. Aquellos documentos no tienen como propósito la condena, sino encausar la reflexión teológica sobre la liberación, es decir, en fin de términos, estimular una teología cristiana de la liberación evitando ciertos desvíos. Ambas instrucciones enfatizan que la liberación es un asunto fundamental de la fe cristiana.
El primer documento comienza con una valoración positiva de esta corriente latinoamericana. Señala que «el Evangelio de Jesucristo es un mensaje de libertad y una fuerza de liberación. En los últimos años esta verdad esencial ha sido objeto de reflexión por parte de los teólogos, con una nueva atención rica de promesas».
En aquel escrito doctrinal se utiliza la palabra «condena» en dos ocasiones. Se condenan los abusos e injusticias contra los pobres y se reprueba profundamente el uso de la violencia ciega en defensa de la justicia. El segundo documento añade que «habrá que condenar con el mismo vigor la violencia ejercida por los hacendados contra los pobres, las arbitrariedades policiales así como toda forma de violencia constituida en sistema de gobierno». El objeto de la condena es, entonces, el uso de la violencia ejercida por cualquier ser humano o institución en contra de sus semejantes.
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| Maximino Cerezo, «Cristo Liberador». Mural en la Catedrál São Félix do Araguaia. |
Conviene notar que ambos documentos no hablan de teología de la liberación en singular sino de diversas «teologías de la liberación». El magisterio señaló en esos textos el peligro de usar «de modo insuficientemente crítico» conceptos tomados de corrientes de pensamiento marxista para analizar la realidad de América latina. Esta indicación ha sido ampliamente recogida por los teólogos y teólogas de la liberación, pues fue una crítica justa y certera. Así lo ha expresado Gustavo Gutiérrez en la edición de su libro Teología de la Liberación. Perspectivas, realizada con posterioridad a estas instrucciones magisteriales. Actualmente, análisis de este corte en la teología latinoamericana, prácticamente no existen.
El primer documento vaticano se resguarda, de hecho, de ser interpretado equivocadamente: «esta llamada de atención de ninguna manera debe interpretarse como una desautorización de todos aquellos que quieren responder generosamente y con auténtico espíritu evangélico a “la opción preferencial por los pobres”». En este asunto, no cabe neutralidad, dice J. Ratzinger en aquel texto. Él mismo se encargó de recordarlo en la inauguración de la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en 2007: «la opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza (cf. 2 Cor 8, 9)».
La inexactitud del artículo publicado en Vértice deja entrever una falta de profundidad en el tratamiento de la cuestión. No obstante hay otro punto que es necesario comentar. Si bien no se puede esperar de un breve escrito una exposición exhaustiva, sí se puede demandar un nivel de rigurosidad propio de un escrito universitario.
Juan Pablo II, luego de reunirse con una gran delegación de obispos brasileños en la ciudad del Vaticano durante abril de 1986, escribió una nota sobre aquel encuentro. En ella, el Pastor expresa su evaluación de la teología de la liberación: «estamos convencidos, nosotros y ustedes, de que la Teología de la Liberación es no sólo oportuna, sino útil y necesaria». La valoración que Juan Pablo II realiza se basa en que ella «se empeña por encontrar aquellas respuestas justas» en coherencia con el Evangelio, la tradición y el magisterio, según sus propias palabras. En la misma carta, el Papa agrega que el rol de los pastores es velar para que «aquella correcta y necesaria teología de la liberación se desarrolle en Brasil y en América Latina» en coherencia con toda otra teología y fidelidad a la doctrina de la Iglesia.
En el pontificado de Juan Pablo II no se halla presente una condenación de la teología de la liberación ni tampoco una evaluación exclusivamente negativa de ella. Existe una indicación doctrinal precisa y acotada que ha sido completamente asumida por las teologías latinoamericanas y una evaluación matizada de sus aportes. Ella rescata el aporte fundamental a la fe católica que ha realizado esta teología en nuestro continente del sur como en otras regiones del mundo.
Recientemente y en el mismo orden de cosas, luego de un examen meticuloso realizado tanto por la Conferencia Episcopal del Perú como por la Congregación para la doctrina de la fe, esta última recomendó la publicación de un artículo de Gustavo Gutiérrez (considerado el principal sistematizador e impulsor de la teología de la liberación) titulado «La Koinonía Eclesial». Este artículo fue publicado inicialmente en la revista Angelicum (vol. 81/4 de 2004) y posteriormente en otras revistas teológicas con un anexo histórico que explica en detalle su origen. En otras palabras, no sólo nada puede reprocharse doctrinalmente a la manera en que Gutiérrez aborda su comprensión sobre la Iglesia sino que se considera un aporte teológico sustantivo.
En caso que entre los lectores quedara todavía cierta inquietud podemos añadir un dato más. El actual prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, el cardenal Gerhard L. Müller, señaló en noviembre de 2008 que «la teología de Gustavo Gutiérrez, independiente del ángulo desde el que se mire, es ortodoxa porque es ortopráctica y nos enseña el adecuado actuar cristiano porque procede de la verdadera fe». Müller se expresó así nada más ni nada menos que en su discurso de recepción del título de Doctor Honoris Causa que la misma Pontificia Universidad Católica del Perú le entregó.
Así, es conveniente precisar que la condena no es tal y que la crítica de Juan Pablo II a la teología de la liberación no es homogénea ni destructiva. En su rol de Pastor, el Papa sabe valorar lo que hay de Dios en este esfuerzo de creer y confesar la fe en Dios desde sus preferidos, los excluidos. El actual papado junto con su hombre de confianza en la doctrina han continuado en esta misma vía, valorando explícitamente la centralidad para la fe de la opción por los pobres y la teología de la liberación como una teología ortodoxa.
Conviene ser precisos y rigurosos cuando se trata de exponer cualquier materia. Quien(es) haya(n) escrito la columna que aquí comentamos no lo ha sido. Al contrario, se ha hecho portavoz acrítico de un lugar común de ciertos círculos de pensamiento y acción. Convendría que, luego de un estudio más profundo, como corresponde al ejercicio de la labor universitaria, los autores corrigieran y aclararan pública y responsablemente este punto de su infundada e incorrecta argumentación.
Referencias bibliográficas
CELAM (2007). V Conferencia general del episcopado latinoamericano y del Caribe. Documento conclusivo. Centro de Publicaciones del CELAM, San
Pablo y Paulinas.
Congregación para la doctrina de la fe (1984). «Instrucción sobre algunos aspectos de la 'Teología de la liberación'» [http://goo.gl/Cb8uw].
Congregación para la doctrina de la fe (1986). «Instrucción Libertatis Conscientia sobre la libertad cristiana y la liberación» [http://goo.gl/rEWaf].
Ellacuría, I. - Sobrino, J. (1994) Mysterium Liberationis. Conceptos fundamentales de la Teología de la Liberación. 2 Vols. Ed. Trotta.
Gutiérrez, G. (1999). Teología de la Liberación. Perspectivas. Ed. Sígueme.
Torres, S. (2012). «La teología de la liberación y el Magisterio de la Iglesia» en S. Torres y C. Abrigo, Actualidad y vigencia de la teología latinoamericana. Renovación y proyección. Ed. Universidad Católica Silva Henríquez, 259-273.
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Gracias Mike por el comentario riguroso e informado. Gracias a todos quienes colaboran con este espacio por ayudarnos a pensar y actuar en la libertad de los hijos de Dios.
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